Extracción de litio en el Salar de Uyuni

Extracción de litio en el Salar de Uyuni
Año : 2019
Autor/es : Jonathan Mendez Martín

Siguiendo la tendencia extractivista que tanto ha preocupado en Bolivia, uno de los materiales más valiosos en los últimos años se ha sumado a las muchas riquezas del suelo boliviano. El litio, conocido como el metal más liviano forma uno de los componentes más importantes del Salar de Uyuni, en la región de Potosí.

Utilizado  en diferentes industrias, su utilidad para las nuevas baterías de celulares, tabletas y distintos dispositivos electrónicos han hecho crecer los precios internacionales de este material al alza. La basta región del Salar de Uyuni que cuenta con alrededor de unos 10.500 km2 con una profundidad promedio de 10 a 12 metros, es el mayor deposito evaporítico de Sudamérica. La profundidad del salar está compuesta de capas de salmueras superpuestas y barro lacustre. Esta salmuera se compone de: litio, boro, potasio, magnesio, carbonatos y sulfatos de sodio. Esta mezcla de minerales hace la extracción del litio más costosa que en países vecinos como Chile o Argentina. A pesar de todo, la gran extensión del salar hace del litio una oportunidad increíble para Bolivia de explotar este recurso con unas grandes tasas de beneficio. Pese a ello, se ha convertido en arma de doble filo. La extracción directa del litio choca frontalmente con las políticas iniciales del presidente Evo Morales, férreo defensor de la Naturaleza. La extracción de litio además de ser muy dañina para los alrededores del salar, requiere de grandes cantidades de agua, recurso poco abundante en la árida región de Potosí. A todos estos problemas se suma la falta de una base de saneamiento básico, y la poca infraestructura en la zona, que cuenta con una de las menores densidades poblacionales del país (0,8 hab/km cuadrado).

Además, muchos expertos aseguran que la empresa minera nacional (CONMIBOL) no cuenta con las capacidades técnicas necesarias para llevar a cabo una empresa de tal calibre. Hasta ahora, se tienen ciertas limitaciones en la investigación y no ha logrado una administración, ejecución y comercialización eficientes, incluidas las insuficiencias para crear baterías nacionales, producto final que añadiría cierto valor añadido al proceso entero, por lo que parece que de momento se va a tener que recurrir a inversiones extranjeras si se quiere continuar con el proyecto.

El presidente Evo Morales, añadía en su plan gubernamental además de la extracción del material, proyectos de producción de vehículos  eléctricos en el país, para ello se han llevado varias negociaciones con empresas privadas de Japón, China y Corea del Sur. Desafortunadamente, el fuerte desarraigo a este tipo de inversiones por parte del Gobierno ha congelado ambas fases del plan, tanto extracción como producción de baterías de litio, y la previsión de la extracción de unas 30.000 toneladas de litio proyectada para el año 2016 ha quedado sobre papel mojado.

Pese a todo, la inminente caída del petróleo que se proyecta en años venideros dará al litio un papel fundamental en la economía boliviana, que intentará buscar otros métodos extractivistas para seguir el nivel de crecimiento de la economía que ha sido positivo en los últimos años.




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