Modelo Alternativo de Desarrollo: Una agenda de políticas para la nueva década

Objetivo:

Determinar las limitaciones que enfrenta el modelo económico, para en base a ello, plantear opciones de política con el objetivo de lograr mayor crecimiento económico, reducir la pobreza y generar mayor equidad. La consecución de este objetivo proporcionará información necesaria para determinar si con el actual modelo de desarrollo es viable un desarrollo humano sostenido o, por el contrario, es necesario plantear combios estructurales al modelo. Más información

Investigadores:

Fecha de cumplimiento:

Julio de 2003

Financiamiento:

Programa de Investigación Estratégica en Bolivia (PIEB)

Output:

Ver Plan de Exposiciones Internas

Resumen de la investigación:

Luego de haber analizado el desempeño de las principales variables macroeconómicas y sociales en Bolivia, se constató que lo hecho hasta el momento no era suficiente para acelerar los procesos que promuevan mejores condiciones de vida. Si bien, en líneas generales, se ha tomado el camino correcto, entendido éste como: a) Libre mercado, b) Democracia y c) Estado participativo en aspectos sociales, entendemos que algo más puede hacerse para alcanzar el desarrollo económico y social a una tasa más elevada.

¿Qué debe hacer el Estado para mejorar la inclusión social dentro el esquema anteriormente planteado?: Fomentar la igualdad de oportunidades para lograr una mayor movilidad social.

Para alcanzar este objetivo se sugiere destinar todos los esfuerzos a la inversión en capital humano, fundamentalmente en educación, ello en tanto la educación no solamente promueve el crecimiento, sino que permite el acceso de los hogares a los recursos, es decir, incrementa la libertad de los individuos para elegir su propio destino.

Una baja movilidad social implica que la pobreza tiene un carácter permanente. Son los mismos hogares que son pobres año tras año y generación tras generación, siendo muy difícil romper el círculo vicioso: pobreza – baja inversión – pobreza, no solamente por sus restricciones en términos de ahorro, sino por la falta de incentivos para la inversión que una movilidad social baja genera.