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La baja calidad de la educación en Bolivia

por Lykke Andersen

La Prensa, 03.11.2002

La medición de la calidad de la educación en Bolivia mediante el Sistema de Medición y Evaluación de la Calidad de la Educación (SIMECAL) se inició el año 1997, año en el que las pruebas mostraron que sólo el 33% de los estudiantes de tercer grado de primaria poseían un rendimiento satisfactorio. Aun más alarmante fue el resultado del sexto grado ya que apenas el 16% de los estudiantes logró esta calificación. Bolivia también ha participado en pruebas internacionales de aptitud académica a través del Laboratorio Latinoamericano para la Evaluación de la Calidad de Educación. Los resultados internacionales muestran que el desempeño educativo en Latinoamérica es en general muy bajo y que los estudiantes bolivianos se encuentran entre los menos capacitados de la región.

El mismo estudio internacional muestra también que, generalmente, los estudiantes de los colegios privados son mejores que los estudiantes de los colegios fiscales; sin embargo, Cuba es un excepción notable ya que posee un sistema de educación pública excelente. Los estudiantes cubanos respondieron correctamente al 88% de las preguntas de lenguaje y matemáticas, los estudiantes de Argentina, los cuales ocuparon el segundo lugar, respondieron correctamente sólo el 67%, mientras que los estudiantes bolivianos sólo lo hicieron con el 59%.

En nuestro país la diferencia de la calidad educativa entre colegios fiscales y privados es una de las más amplias en toda América Latina. Este hecho tiene graves implicaciones para la gente pobre que no puede pagar colegios privados. Sus hijos tendrán una educación de baja calidad, lo que puede originar desincentivos a la asistencia escolar. De esta manera, con menor cantidad y calidad de educación, la desventaja en el mercado laboral se duplica. Esto significa que el sistema de educación en Bolivia tiende a perpetuar la pobreza, aumentando la desigualdad en lugar de disminuirla.

Un ejemplo palpable de esta situación es la discriminación salarial contra los indígenas. Los bajos niveles de ingreso que perciben se pueden explicar casi en su totalidad por la baja calidad y cantidad de educación que reciben, es decir que gran parte de la discriminación de carácter étnico se da en el sistema educativo y no así en el mercado laboral. Para que el sistema educativo pueda funcionar como un mecanismo de reducción de la desigualdad y la pobreza, es necesario que todos los niños tengan acceso a educación gratuita y de buena calidad. Cuba es un ejemplo de este hecho, a pesar de sus recursos escasos ha conseguido niveles educativos que se sitúan muy por encima de los de América Latina y El Caribe e inclusive de Estados Unidos.

La Reforma Educativa en Bolivia comenzó a mediados de la década de los noventa, no obstante ésta adolece de falta de aceptación y apoyo por parte de los maestros. Dado que ellos constituyen el componente más importante en el ámbito educativo, se debe garantizar su plena y absoluta incorporación y dedicación en el proceso de reforma mediante mecanismos que aseguren su colaboración e incrementen sus capacidades.

Si bien una de las Metas de Desarrollo del Milenio, establecidas por las Naciones Unidas, tiene como objetivo la educación primaria completa y universal, ésta no es una meta suficientemente ambiciosa para Bolivia. Estimaciones del Instituto de Investigaciones Socio-Económicas (IISEC) muestran que los retornos de la educación a nivel primario son muy bajos (inclusive cero o negativos), mientras que los retornos de la educación técnica y universitaria son altos. Consecuentemente, la educación primaria no tendrá efectos positivos sobre los ingresos de las personas si éstas no continúan estudiando a un nivel secundario o universitario.

Por otra parte, los gestores de política pública deben comprender la importancia que tiene la educación pre-escolar sobre el desempeño futuro de los alumnos. Estudios empíricos muestran que existe un vínculo positivo entre la edad a la que comienza a estudiar el educando y la probabilidad de deserción prematura en la escuela. En Bolivia alrededor del 60% de los niños ingresan a primaria sin educación inicial anterior, este hecho puede tener implicaciones importantes sobre su preparación y disposición para estudiar.

El problema de una baja calidad de educación es que un sistema de educación pública deficiente no cumple sus dos funciones principales: ser un mecanismo de redistribución y ser fundamento para el desarrollo económico.

* Lykke Andersen es Economista Jefe en el IISEC-UCB.