La mortalidad en la niñez presenta una reducción importante. Se registraba 80.2 muertes por cada 1,000 nacidos vivos en el año 2000. Hasta el año 2007 se redujo a una razón de cuatro defunciones por cada año llegando al valor de 54.9 defunciones por cada 1.000 nacidos vivos y es hasta el 2007 que se registra la reducción más acelerada para este indicador. Posteriormente se registra una reducción más lenta hasta 2015 donde se registra la cifra de 38,4. Esta reducción está influenciada por una mejora en términos de prevención y atención de enfermedades transmisibles como también mejoras en la nutrición y salubridad. Sin embargo, si bien se presenta una importante reducción aun nos encontramos por encima del promedio regional que se encuentra por debajo de las 25 muertes por cada 1.000 nacidos vivos.