La tasa de desempleo abierta muestra el porcentaje de la población activa sin empleo. Este es un indicador importante del mercado laboral porque muestra el porcentaje de personas que no pueden encontrar empleo a pesar de estar buscándolo activamente y está fuertemente correlacionado con el nivel de actividad económica: a menor actividad, mayor desempleo. 

Los resultados muestran que la tasa de desempleo entre el 2002 y el 2015 fue baja. El 2002 la tasa de desempleo fue de 5,8%, bajó levemente entre el 2005 y el 2007 alrededor de 5,7% pero disminuyó alcanzando la tasa más baja el 2012 con 2,49%. Sin embargo se evidencia un incremento el 2013 y para el último año llegó a 3,93%, el nivel más alto desde el 2007, antes que inicie el boom de materias primas.

Si se desagrega por género los resultados muestran una clara brecha de género que se mantuvo a lo largo del periodo. Los hombres tienen una tasa más baja de desempleo comparado con las mujeres. A pesar de ello, tanto las caidas como los incrementos en el desempleo muestran la mista tendencia para ambos sexos. Para el 2015 alcanzó los niveles de 3,27% para los hombres y 4,48% para las mujeres. 

Otra desagregación importante es la aspirantes y cesantes. Los aspirantes son las personas que buscan por primera vez trabajo, mientras los cesantes son las personas que han trabajado anteriormente. Los resultados muestran que los cesantes tienen una tasa de desempleo  mayor. La tendencia de la tasa de desempleo muestra que ante caídas o incrementos de la actividad económica la población cesante podría estar más expuesta. Esto posiblemente se deba a que la calidad de empleo como la remuneración por mayor experiencia conllevan mayores gastos para los empleadores. Al año 2015, la población aspirante muestra una tasa de desempleo de 1.34% mientras la población cesante muestra una tasa de 2.59% lo que quiere decir que entre todos los desempleados, el 66% corresponde a personas que habiendo trabajado anteriormente no pueden encontrar una actividad laboral.