La razón de mortalidad materna, en el primer dato que se tiene que es del año 1995, se presentaban 980 defunciones y la razón era de 390 muertes por cada 100,000 nacidos vivos; se tiene un descenso importante en los siguientes años reduciendo cada cinco años en alrededor de 100 defunciones. En el 2015 la razón llego a 206 muertes por cada 100,000 nacidos vivos. Existió un descenso de casi 50% en los veinte años de los cuales se tienen datos. La reducción de este indicador puede explicarse en gran medida por una mejor educación de la madre en la decisión de concebir al hijo, la implementación de programas dirigidos a mejorar la salud materno-infantil que se concentran en asegurar un mejor acceso a servicios de salud pero si bien existe un avance positivo existen situaciones de riesgo altas en el país relacionadas principalmente a las altas tasas de embarazo adolescente quienes están más expuestas a sufrir una defunción y por el acceso de servicios de salud de calidad. Además, el avance no fue suficiente pues nos encontramos muy por encima del promedio regional que es de 67 muertes por cada 100,000 nacidos vivos en América Latina y el Caribe en 2015.