Se presenta una reducción respecto a las enfermedades transmisibles, donde el 2000 estas representaban un 35.47% del total de las muertes en la población por enfermedades o lesiones; en el año 2015 representaban el 23.19% de las defunciones, es decir, es un avance positivo reduciendo en casi un 35%, que se da sobre todo por un mejor control y vigilancia epidemiológica de estas enfermedades en especial en los niños que son los más vulnerables.

Si observamos las enfermedades no transmisibles tenemos un panorama opuesto; se presenta un incremento importante de defunciones debido a este tipo de enfermedades. Representaban el 51.51% del total de las muertes por enfermedades o lesiones en el 2000; en el 2015 subió el porcentaje hasta 61.8% en el 2015, es decir, existe un incremento del 20%. Este incremento no se da solamente por la reducción de las enfermedades transmisibles, sino también por un aumento de las defunciones de las principales causas de las enfermedades no transmisibles evidenciando incrementos en la mayoría de estas. Esto refleja aun una deficiencia en salud preventiva, y en las condiciones y hábitos nutricionales como también en los hábitos de la población en general. Los costos por el tratamiento de estas enfermedades pueden ocasionar un agotamiento de los recursos de los hogares y llevarlos a la pobreza.

Finalmente si observamos las lesiones, estas presentaron un incremento del 15% entre el 2000 y el 2015. Las lesiones se dividen en lesiones intencionadas y lesiones no intencionadas donde las primeras presentan el mayor incremento que llega casi a un aumento del 31%; las lesiones no intencionadas se incrementaron en 1.27%. Esta situación refleja una creciente problemática en materia de violencia pues esta persiste e incluso presenta un aumento, evidenciando la existencia de un problema de salud que conlleva a que existan ciertos comportamientos en los ciudadanos.