Analizando los datos se observa que a nivel nacional en el 2011 de la totalidad de los hogares un 1.75% de estos incurría en un gasto catastrófico; posteriormente se observa un carácter ascendente hasta 2013 donde se registra la incidencia más alta que es de 15.77%. De 2013 a 2015 la incidencia baja registrando en el último año una incidencia de 8.32%; si bien se presenta una reducción del indicador fue a un ritmo más lento y se presenta un nivel aun mayor al registrado en 2011. 

En la desagregación urbano/rural, la proporción de hogares que incurren en un gasto catastrófico es mayor en el área rural para todos los años, pero dicha brecha entre áreas se incrementa de 2011 a 2013 donde la diferencia era de más de cinco puntos porcentuales existiendo un 19.22% de hogares en el área rural con gasto catastrófico y en el área urbana se tenía la cifra de 13.92%. En 2015 esta brecha se reduce a casi tres puntos porcentuales entre el área rural y urbana con cifras de 10.28% y 7.35% respectivamente. La situación descrita puede explicarse por un cambio en los términos del gasto de bolsillo promedio. Finalmente viendo por niveles de ingreso, se tiene el mismo panorama con una tendencia creciente en una primera etapa y luego una decreciente en una segunda etapa. Entre los hogares con los ingresos más bajos existe una mayor proporción que incurre en gasto catastrófico en 2011 era de 3.19%, en 2013 19.8% y en 2015 baja a 11.26%, mientras que entre los hogares más ricos la proporción es menor. Las brechas entre el primer y el último quintil aumentaron de 2011 a 2013 y disminuyeron de 2013 a 2015 lo cual puede explicarse por una mayor afiliación a seguros de salud de los hogares en los quintiles más bajos.