Las enfermedades transmisibles presentaron una caída en las cinco causas principales de muertes por enfermedades transmisibles comparando el año 2000 y el 2015. Las infecciones respiratorias que son una de las causas principales presento una reducción de 9,363 defunciones a 7,313. Las condiciones neonatales pasaron de 6,822 a 4,062 defunciones. La reducción más importante se dio en las infecciones infecciosas y parasitarias presentando la cifra de 8,264 en el 2000 y luego se registraron 3,801 defunciones en el 2015, es decir, se redujo en más del 50%. En el 2015, las infecciones respiratorias representaban el 44% de las infecciones respiratorias, las enfermedades infecciosas y parasitarias el 23% y las condiciones neonatales el 24% representando el 91% de las enfermedades transmisibles, de las cuales los niños son los más vulnerables a contraerlas.   

Las enfermedades no transmisibles por lo contrario presentan un aumento en la mayoría de las enfermedades presentadas comparando el año 2000 y el 2015. Entre los aumentos más significativos se encuentran la diabetes que presenta un incremento de 30.8%; las enfermedades de la piel registraron un incremento del 31.6%; las neoplasias malignas se incrementaron en un 43.4% y otras neoplasias en 113.9%. Se registraron reducciones en las anomalías congénitas (18.3%), trastornos endocrinos y de la sangre (3.7%), entre otras. La enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muertes en el 2015 con 16,293 defunciones en 2015 representando el 29.4% de muertes por enfermedades no transmisibles el mismo año. Este aumento revela que existen problemas en cuanto a la medicina preventiva, detección temprana, tratamiento y controles oportunos y adecuados como también en los hábitos alimenticios y comportamientos de las personas lo que causa que se aumente el número de muertes prematuras por las enfermedades no transmisibles.